En la
Introducción a su libro Sobre el mal, Terry Eagleton
relaciona la figura del monstruo con esta tensión:
Ninguno
de nuestros comportamientos característicos humanos es libre en el
sentido de que esté eximido de todo determinante social […] Ser
responsable no significa estar desprovisto de influencias, sino estar
relacionado con tales influencias de una forma concreta. En ciertos
modos de pensar antiguos, el «monstruo» designaba -entre otras
cosas- a aquella criatura que era totalmente independiente de las
demás. (Eagleton, 2010: 19)