Elías y el dinosaurio

Pensaba mientras veía escribir a Elías que ojalá hubiera tenido más tiempo para conocerlo. Y de paso, que ojalá hubiera tenido más espacio. Sus ojos claros y su piel más blanca parecían casi una transgresión en ese lugar. Hasta su voz y sus expresiones sonaban diferentes y aunque a nadie parecía importarle, yo me lo imaginé afuera, me lo imaginé sentado junto a los otros adolescentes que veo todos los días -esos que viven entre rejas también, pero en cárceles de lujo donde juegan a la play y se lamentan de no poder ir a navegar-.
No podíamos hacer nada, el tiempo se iba a pasar, inevitable y abstracto, y el espacio se iba a cerrar, conmigo afuera y él adentro.

Seguramente, aunque sea por un instante, él también pensó que ojalá hubiera tenido más tiempo de escribir sobre el dinosaurio enamorado, el que cuando se despertó, todavía estaba allí.

3 comentarios:

Lucas A. dijo...

Por casualidad di con tu blog. Me encanta como escribes, pero me sorprende que no tengas más escritos, no se si ya seas famosa o que se yo para que no publiques más textos. En fin un saludo desde Bogotá, Colombia.

Cocó Yanel dijo...

hay, qué tierno, Lucas, gracias. No publico porque ya nunca escribo, pero voy a tratar de retomar. Por supuesto que no soy famosa!

Lucas A. dijo...

No eres famosa pero lo serás... todo es cuestión de práctica y paciencia, además a las lindas les va bien. Saludo.