ayer vi a un señor igual al profesor Jirafales. Sólo que no era alto.
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Esa noche me fui a dormir con la certeza de que en ese teatro que era la vida, no pasaba de ser una espectadora. Nunca conocí actores, sólo personajes, y no vi los paisajes, sino la escenografía. Solamente me resta pasar al otro lado, con un poco de suerte, antes de que caiga el telón.
3 comentarios:
Repito me encanta como escribes... y desearía leer mas cosas tuyas.
me gusta tu blog, cocó!
“¡Quién tuviera, con una buena memoria, un buen olvido!”
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