El amor

Te amo. Y desde entonces los días han ido pasando y las noches. Pero todavía sonrío cada vez que me imagino tus ojos cada tarde o temprano, cada vez que te digo te amo.

Las palabras se cansan, se gastan, se vacían y después se vuelven a llenar porque no tienen miedo a la oscuridad ni al silencio porque digo que te amo.

Por eso, y aunque te ame, nunca, nunca seré poeta ni de Provincia ni de Capital.

No hay comentarios: