“La gravedad de la contusión se debe a que el golpe fue ocasionado por una caída”, leyó Carolina en el diario.
-Mamá, ¿la gravedad causa las caídas?
-Más o menos, Caro, la gravedad es una fuerza que mantiene todas las cosas en el suelo. Hace que nos caigamos para abajo en vez de para arriba y es una de las causas que nos impide volar. Pero eso es del lado de afuera del mundo. Del lado de adentro, donde viven los cucos, pasa exactamente lo contrario. La gravedad es la fuerza que los mantiene pegados al suelo… pero el suelo para ellos está arriba. Caminan como colgados del techo y todas sus cosas están suspendidas.
Esta diferencia hace que los humanos y los cucos no nos llevemos demasiado bien. De hecho la mayoría de los humanos les tienen miedo a los cucos. Y la mayoría de los cucos les tienen miedo a los humanos. Por eso hace muchos años que decidieron no cruzarse nunca más. Los cucos no salen al lado de afuera del mundo, y los humanos no se meten en la parte de adentro. No fue fácil lograr esto, porque antes el suelo no era tan profundo y era muy frecuente que cada vez que un cuco o un humano hiciera un agujero en la tierra, se encontraran y discutieran sobre las cosas que están arriba y las que están abajo.
Esto fue hace tanto que casi nadie se acuerda, y hasta es común que la gente piense que los cucos no existen. Que son un invento como los pitufos y los pelirrojos sin pecas.
Hubo que llenar de tierra toda la superficie del mundo (excepto los océanos) para que los cucos no pudieran salir, porque no se ponían de acuerdo con las personas. Pero hay algunas partes que no se rellenaron demasiado bien. Por lo general, esto no trae problemas. Tiene que ser mucha coincidencia que en una parte no rellenada haya un humano y un cuco de cada lado haciendo un agujero.
Pero de vez en cuando pasa, ¿viste?
Cuando una persona ve un cuco salir de un agujero, no se lo dice a nadie, y hasta trata de no verlo, porque sabe que los cucos no existen. Si se lo dice a alguien lo tomarían por loco.
Conocí un hombre que era minero y estando bajo tierra se encontró con dos cucos que también eran mineros. Fue casualidad que los dos túneles estuvieran en la misma zona. Si el minero les cuenta a otros lo que vio, es probable que digan que le afectó estar tanto tiempo en la mina. Yo supongo que le habrá afectado los pulmones, pero le creo lo de los cucos.
Gabi también le creería, porque él también vio un cuco. Y bajó al mundo de los cucos. O subió al mundo de los cucos. Al principio le costaba caminar al revés, se mareaba y así entendió por qué ellos andan todos encorvados, ya que les resulta más práctico tener la cabeza bien alta, y esto significa bien cerquita de los pies. Cuando se acostumbró a esto, descubrió que iba a tener más problemas todavía con los habitantes de ese mundo.
Gabriel tenía un amigo ahí. Se llamaba Libreo y tenía seis años. Iba a la escuela para cucos. Pero los cucos le dicen simplemente “escuela”. No tenían problemas para entenderse ellos dos. Simplemente hablaban despacio y se cuidaban de explicar cuál es arriba y cuál es abajo señalando con el dedo. El problema lo tubo Libreo cuando comentó que debajo de su cama a veces aparecía un chico. Sus padres simplemente se rieron y le dijeron “los chicos no existen, es tu imaginación”. Sus compañeros le creyeron, pero se asustaron mucho, a pesar de que les dijo que Gabi era bueno. Uno de ellos le contó a su mamá que Libreo conocía a un chico. La madre se alarmó muchísimo y fue directamente a hablar con la maestra, que en seguida llamó a los padres de Libreo, quienes acudieron sin perder tiempo y corrieron a buscar al pobre cuco que ya no sabía cómo explicar que Gabi estuviera a veces bajo su cama.
-Esto ya dejó de ser un juego, Libreo –lo retaban-, no podés andar por ahí asustando a los otros cucos. Tenés que decir la verdad. Los chicos no existen.
-Pero sí existen. ¡Yo lo vi! Y hablé con él. Se llama Gabi.
Los cucos adultos se enojaron mucho, y después se preocuparon y lo mandaron al psicólogo. El psicólogo escuchó atentamente a Libreo y luego le dijo que dejara de decir mentiras si no quería que sus padres lo internaran en un manicomio para cucos. Pero ellos lo llaman simplemente
El cuco
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1 comentario:
Me divertí leyendo esto de una forma que no pense que lo haría.
thumbs up!
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